Las tradiciones, costumbres y forma de vida de los campesinos mallorquines en el siglo XVIII quedaron al descubierto el pasado 14 de marzo en la visita a la finca de Els Calderers, situada entre los pueblos de Sant Joan y Vilafranca de Bonany. Se trata de una impresionante edificación, cuya historia se remonta al año 1285, que perteneció originalmente a la familia Calderers hasta que fue adquirida por la familia noble Verí, en el siglo XVIII. Más que una finca, Els Calderers es una cápsula del tiempo. Su edificio principal es una casa típica mallorquina de tres pisos que destaca por su construcción en piedra de marés, con un hermoso patio interior, y un estanque central. La finca también funciona como casa-museo, ofreciendo una colección museográfica de arte, artes decorativas y etnológicas.
La visita a la finca de Els Calderers incluyó un rico y muy tradicional ‘berenar mallorquí’
Durante la visita, los suscriptores conocieron la sala de música, la sala de recepción de las mujeres, la capilla de la familia, la cocina y el comedor, así como los diferentes talleres, como el del herrero -con sus herramientas históricas- la panadería y la lavandería. También recorrieron el exterior de la finca, con sus graneros, establos y gallineros.
Fue sin duda una experiencia única que cerró por todo lo alto con un benerar mallorquí servido en una de sus imponentes salas. Este tradicional banquete incluyó un pa amb oli acompañado de sobrasada, camaiot, queso y jamón serrano, además de coca de trampó, vino y un vasito de moscatel, para completar una agradable mañana cultural y gastronómica.